Hazte con la Palanca

para impulsar tu Éxito

En papel o ebook, cualquier formato es bueno para llevar tu management al siguiente nivel.

 

La Palanca del Éxito S.L.

puedes leer las primeras páginas 

 

 

Lo + Leído

Ética y Valores organizacionales, ¿se respiran o solo se cuentan?

La ética y los valores en tu organización, ¿se respiran o solo se cuentan?

¡Ven aquí, que te formo y te hago coaching!​

Parece que vivimos una especie de inundación o asedio de programas de formación, coaching, inteligencia emocional, liderazgo y desarrollo personal por todas partes. Como si fuese obligatorio y necesario estar todos los días del año pendientes de aprender nuevas formas de pensar, sentir y hacer, cuestionándonos en todo momento si lo estamos haciendo todo lo bien que podríamos hacerlo. ¿Y aquí cuándo se trabaja? (como diría un directivo que conozco). Paradójicamente, esta manía persecutoria de mejora nos puede llevar a vivir más procesos de estrés y sufrir mayor ansiedad. ¿Estoy diciendo que hay que dejar de formarse o dejar de crecer como profesional y persona? Nada más lejos de la realidad. Ahora más que nunca necesitamos seguir aprendiendo durante todo el ciclo vital. Estoy diciendo que es importante desarrollarse como profesional y persona, pero sin agobios, obsesiones u otro tipo de neuras. Hace unos días me decía una persona: "Creo que nos estamos preocupando demasiado por todo, en el sentido de que cualquier cosa que ocurre en nuestra vida personal, familiar o profesional la pretendemos analizar inmediatamente por si puede haber un trauma, trastorno, acoso o carencia detrás". "Además no paramos de leer todo tipo de libros, asistir a charlas y talleres o contratar profesionales para que nos ayuden a ser mejores padres, profesores, directivos o profesionales, buscando más éxito o bienestar en todo lo que hacemos". Y efectivamente, creo que lleva razón. Al menos en parte. Es decir, es muy loable e importante mejorar, crecer y buscar el bienestar y el éxito (entendiendo por éxito el logro de nuestros objetivos). Ahora bien, obsesionarse con mejorar por obligación, por narices, porque es lo que toca o porque lo hace el vecino (o la empresa de al lado), solo sirve para perder el tiempo, el dinero y los nervios. Porque hacer las cosas por obligación, o por puro maquillaje, no tiene efectos positivos en nuestro día a día, ya que vamos a seguir haciendo lo mismo de siempre. Sí creo importante adquirir nuevos recursos o contratar servicios profesionales cuando observemos anomalías que nos impidan desarrollar una vida personal, familiar o profesional con normalidad. Aclarando que algunas situaciones diarias que se aceptan como normales, son poco saludables y muy perjudiciales: Vivir con estrés de día y ansiedad de nocheNo poder conciliar el sueño más allá 3 ó 4 horasTomar ansiolíticos a diario para poder dormirPasar los días en un estado de ánimo triste o "melancólico"Tener un comportamiento agresivo e irascible en el trabajo o en casaVivir un clima laboral tenso con falta de apoyosPasar la mayor parte del día anclado en el reproche, la crítica o la quejaSentir a menudo el impulso de comer "bombas calóricas"... Más interesante aún sería plantearse hacer una inversión de mejora sistemática (anual, por ejemplo) para nuestro crecimiento personal o profesional (o el de la empresa). Pero desde una firme decisión que nace de la consciencia y un corazón sereno. Una profunda determinación de mejorar poco a poco, paso a paso, sin prisas ni agobios. Mejorando una pequeña cosa cada vez, para abordarla sin "destroncarnos" la vida por querer abarcar demasiado de golpe. Esto, paradójicamente, nos permitirá avanzar de forma más rápida, saludable y eficaz que engullendo lecturas, talleres y charlas sin masticar ni digerir, cayendo en una especie de "bulimia (in)formativa". Si además te puedes permitir un proceso de acompañamiento por parte de un profesional que te ayude a consolidar la mejora, "miel sobre hojuelas". ¿Tú también tienes la sensación de tener que mejorar "por narices"? *Fuente imagen. Autor imagen: Viktor Hanacek, a través de imagenesgratis.eu **Si no quieres perderte nuevos contenidos, suscríbete al nuevo blog. Además podrás descargar gratis este flamante ebook.​

Empresa saludable: serlo además de parecerlo

Hace muchos años escuché esta frase dirigida al ámbito profesional: "Además de ser bueno tienes que parecerlo". Refiriéndose a que no es suficiente con ser muy buen profesional para tener éxito, sino que además tienes que proyectar esa imagen y darla a conocer, que lo sepa tu empresa y/o (potenciales) clientes. Hoy hablaríamos quizá más de "Marca Personal" como sustitución/ampliación de ese "parecerlo". Desde mi punto de vista es crucial, para un éxito saludable y ético, que podamos decirlo al revés también: "Además de parecer bueno tienes que serlo". Llevado esto al ámbito de la empresa saludable, tan en boga hoy, es perfectamente aplicable. Estoy seguro que hay muchas empresas que son saludables pero no lo parecen, porque no proyectan su marca. Trabajan en el anonimato. Pero también sucede al revés. Hay muchas empresas que parecen saludables porque lucen en su web, ofertas y carpetas, el sello que lo acredita. O porque publican a los cuatro vientos (entiéndase redes sociales) que promueven la alimentación sana entre sus colaboradores (sirven fruta fresca en la cafetería, por ejemplo), ejercicio físico, dejar de fumar, etc. Y eso está bien. Muy bien. Pero una empresa saludable no es solo un sello, o promoción de hábitos de vida y salud en sus trabajadores. Esto es solo parte de la ecuación. Hay mucho más. Estamos hablando también de promover hábitos saludables relacionados con los factores psicosociales, como la organización del trabajo, la cultura, el liderazgo y otras practicas saludables. Por supuesto además de cumplir con la ley de prevención de riesgos laborales (que incluyen todos los factores anteriores). De todas formas, en el caso hipotético que tuviera que elegir entre ser o parecer una empresa saludable, me quedaría indudablemente con serlo. Y aunque se pueda "intuir" que es más fácil y rentable parecerlo que serlo (porque implica cambiar muchas cosas), termina volviéndose en contra porque no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo. Sin embargo prácticamente cuesta lo mismo hacerlo mal que bien. Es cuestión de hábitos de organización y gestión de personas, aunque todo empieza por uno mismo. Al igual que tratamos de incorporar hábitos saludables en los equipos técnicos, es necesario incorporar hábitos saludables en los equipos directivos. Pero... ¿quién le pone el cascabel al gato? Para hacerlo más fácil y que resulte un proceso natural, paulatino, poco a poco, sin prisa pero sin pausa, es importante tener personas en la organización formadas a tal efecto. ¿Y puede ser saludable un pequeña o mediana empresa? A menudo pensamos que una Pyme, por su reducido tamaño y/o capacidad de operatividad, no puede ser una empresa saludable. Nada más lejos de la realidad. Aquí tienes ejemplos de cómo una pequeña y mediana empresa puede ser saludable, además de parecerlo. ¿Quiere ser saludable tu empresa, o solo parecerlo? *Fuente imagen. Autor imagen: Viktor Hanacek, a través de imagenesgratis.eu **Si no quieres perderte nuevos contenidos, suscríbete al nuevo blog. Además podrás descargar gratis este flamante ebook.​

Personas, resultados y viceversa

Todavía está muy presente en todo tipo de organizaciones la idea implícita de que introducir mejoras en gestión de personas, y su bienestar psicosocial, es a costa de perder foco en los resultados económicos. Además, todavía sigue muy presente el "es que aquí se viene a trabajar, no a estar cómodo", que lleva la creencia implícita de que el trabajo es puro dolor, sacrificio y solemnidad. Como si el bienestar físico, mental y emocional fuese una suerte de pócima contraproducente para el negocio. Y viceversa Que si quieres más y mejores resultados económicos tiene que ser a costa de perder foco en la mejora de las personas. Incluso que para aumentar su productividad se les debe aplicar un trato frío, seco, distante, gris, despersonalizado o puramente técnico. Porque si no muestras "mano dura" (no te digo ya "si eres blando"), la gente "se te sube a la chepa", o "si das la mano te toman el brazo". Este paradigma de gestión o dirección de personas, basado en la escasez, tiene una explicación.Es un comportamiento que arrastramos desde los tiempos en que las tareas y labores eran totalmente físicas o manuales. Por otra parte, el miedo (la emoción primigenia) es un potente motivador a la acción (aunque también puede paralizar). Supongo que alguien comprobó que la mayoría de personas producían algo más cuando tenían a un capataz a su lado metiendo presión constante, amenazando con sanciones y despidos. Quizá por eso en aquellos sectores cuyo trabajo principal es físico (primario, secundario, distribución...) todavía se practica esto con más o menos éxito, aprovechando la gran cantidad de demanda laboral que suele haber. Si un trabajador se quema y se va, o se le despide, se sustituye "fácilmente" por otro. Aunque tampoco es tan rentable, porque sustituir a una persona siempre tiene un coste mínimo derivado del propio cambio: despido (trámites e indemnización -si hay-)comentarios improductivos "de pasillo" de los que se quedanproceso de selección -si hay-trámites nueva contrataciónformación -si hay-adaptación del nuevo empleado/a hasta que es productivo/a No sé si estos costes los tenemos tan bien controlados como a las personas... Además existe un coste de salud personal, familiar y social que pagamos entre todos. Pero también hay un coste oculto en salud personal y familiar del propio directivo o empresario que tiene que vivir en constante "hostilidad" o "recelo" hacia su equipo. Es decir, todos perdemos ante este obsoleto paradigma o perspectiva de escasez. Ahora bien, estos costes se agravan dramáticamente en aquellas empresas del sector terciario y TIC que también aplican este patrón de gestión de personas. Sin embargo en las empresas del sector servicios (especialmente las de alta cualificación) el trabajo es muchísimo más intelectual que físico. Su materia prima son intangibles como la creatividad, la atención al cliente, la innovación, la flexibilidad, la reflexión, la comunicación o el trabajo en equipo. Estos tesoros intangibles, producidos en primera instancia por la mente, tienen la paradoja de dejar de brotar con todo su esplendor si se someten a estrés crónico o perciben hostilidad, injusticia, miedo, incoherencias o desconfianza. Y cuanta más presión se ejerza para que surja la creatividad y las soluciones innovadoras, más se bloquea. Y cuantas más horas se obligue a trabajar en tensión, más errores y baja productividad surge. Y cuanta más incoherencia perciban los trabajadores por parte de su supervisor y/o la empresa, más desconfianza aflora como clima colectivo y más se encoge el talento quedándose en mínimos para "cumplir". Y esto es muchísimo más ruinoso para la empresa que introducir pequeños cambios en los estilos de gestión de personas para ir cambiando la cultura y el ambiente. Lo que ocurre es que ante el cambio de hábitos de gestión, cualquier empresario o directivo tiene miedo ante el diálogo que surge de su interior avisándole de que puede haber una "sublevación" o "cachondeo" si empieza a procurar "bienestar" a su equipo. Pero es falso. La mente funciona en contraste o dualidad y suele imaginar el peor escenario ante la incertidumbre. Porque no se trata de pasar de un sistema de gestión hipervigilante y severo a un sistema de gestión laissez fair en el que "todo el monte es orégano" y "la gente campa a sus anchas".Entre uno y otro hay términos y colores intermedios. Porque no es lo mismo ser respetuoso que complaciente, por ejemplo. En el segundo caso permitimos cualquier comportamiento; en el primero decimos con respeto lo que no nos gusta y proponemos cambios. Para poder dar el paso en este sentido es necesario ampliar el paradigma mental desde el que vivimos la gestión de personas. Los factores que permiten el cambio son: Comprobar muchas veces que esa forma de gestionar personas ya no es útilAveriguar que hay otra forma mejor de hacer las cosas Se trata de ir caminando hacia un paradigma mental basado en la abundancia, ganar-ganar, yo ayudo a crecer y mejorar a mi equipo, ellos hacen lo propio con los clientes, éstos a su vez re-alimentan la empresa. Es un modelo de "organización circular" (como a mí me gusta llamarlo), del que ya hablé en este post . Respecto a establecer indicadores para medir y comprobar si la mejora surte efecto, me parece importante y adecuado. Aunque me pregunto por qué, si nos gusta tanto medir, no medimos el efecto en los resultados que tiene gestionar personas como lo hemos venido haciendo hasta hoy. Soy partidario de empezar la transformación de la gestión de las personas a partir del máximo ejecutivo, gerente o empresario, bajando por mandos intermedios y responsables de proyecto, hasta llegar a la base de empleados en contacto directo con el cliente final. Estoy hablando de un programa de intervención en inteligencia emocional, transversal a toda la empresa. Si te atreves a dar el paso, la mejora personal y colectiva a experimentar es brutal. Y el salto cualitativo espectacular. ¿Bajo qué paradigma sigues gestionando personas, resultados y viceversa?*Autor imagen: Viktor Hanacek, a través de imagenesgratis.eu **Si no quieres perderte nuevos contenidos, suscríbete al nuevo blog. Además podrás descargar gratis este flamante ebook.​  ​

...
...

Sigue, descubre, conoce, contacta con Juan Pedro