¿Juzgas al espejo cuando no te gusta lo que ves?

* indicates required

También en tu Red Social

En Kindle y Papel

Activa tu inteligencia emocional

y relanzarte ​con La Palanca del Éxito S.L

Suscríbete al blog

y consigue gratuitamente el ebook 

En un post anterior explicaba que nos sobra formación externa y nos faltan “horas de nosotros mismos” como dice Pilar Gómez-Acebo.

 

Pues bien, a mi paso por el II Congreso Internacional de Psicología del Trabajo y RRHH, celebrado en Valencia los días 1 y 2 de marzo, he podido corroborar este asunto una vez más, a través de las vivencias que he tenido en primera persona.

 

En el Congreso había multitud de profesionales y académicos/as con una formación brutal.

 

Multitud de Carreras, numerosos Máster, unos cuantos Doctorados y, también, varias Cátedras.

 

Bueno, pues atención:

 

Da igual la formación académica que tengamos y jerarquía que ocupemos.

 

Da igual que seamos Juez/a o Presidente/a del Tribunal Supremo.

  

  • Si no somos conscientes de nuestras emociones...
  • o no las sabemos etiquetar con precisión...
  • ni sabemos apreciar qué información nos están enviando...
  • ni reflexionamos sobre lo que dice la emoción de nosotros...
  • evitando encuentros enriquecedores cegados por el miedo o atraídos por "chuches"...
  • si no sabemos discriminar si la emoción es producto de una interpretación racional o no
  • y si emitimos juicios, reproches o críticas hacia los demás sin mirar hacia dentro primero..
  • nunca habrá suficientes títulos y jerarquías para ser feliz, para sentir paz interior. 

 

Porque actuamos (o no actuamos) guiados por nuestros propios filtros mentales (creencias y valores) que provocan interpretaciones que, a su vez, activan emociones (sanas o insanas), justificadas posteriormente por "la razón".

 

Y si no hacemos un trabajo interior de revisión de estas creencias o mapas mentales, quizá estemos actuando bajo interpretaciones obsoletas, petrificadas o fosilizadas ante hechos y situaciones de hoy, del día a día.

 

Para entender esto es importante tener claro que...

 

“La misión del cerebro no es descubrir la verdad, sino crear coherencia con sus creencias”

Francisco Alcaide (Aprendiendo de los mejores, Alienta 13ª edición)

 

Creencias que se suelen forjar en la infancia, que nos funcionaron bien en su día y fuimos consolidando, a fuerza de usarlas, a lo largo de nuestra adolescencia y vida adulta.

 

Y si no dedicamos un tiempo diario a la reflexión sobre cómo nos activamos emocionalmente en los llamados “momentos de verdad” (situaciones que ponen a prueba nuestros filtros mentales), vamos a pasarlo mal tratando de evitar o escapar de esas situaciones.

 

Porque no vamos a comprender qué nos pasa realmente y, entonces, echaremos la culpa a los demás (que es lo fácil y cómodo para nuestro ego protector).

 

Puede que así nos quedemos más o menos "tranquilos/as", pero no podremos crecer hacia una vida, personal y laboral, más satisfactoria y saludable.

 

Además es muy posible que terminemos estropeando, deteriorando, o perdiéndonos relaciones de calidad que nos traerían muchas satisfacciones, o colaboraciones y proyectos enriquecedores.

 

La clavé está en la emoción: nuestro GPS interno.

 

La emoción es la golosina (emociones agradables) que nos engancha, o bien el espantapájaros que nos auyenta.

 

Pero en ambos casos, la golosina y el espantapájaros, nos están señalando dónde deberíamos poner nuestro foco de atención para descubrir cómo estamos interpretando eso que tanto nos gusta o asusta, en vez de huir o dejarnos atrapar.

 

Es decir, la clave de nuestro auténtico crecimiento y aprendizaje está dentro de nosotros/as.

 

Lo que ocurre fuera no es más que un espejo donde proyectamos y vemos reflejadas nuestras carencias y creencias inconscientes.

 

Y podemos, si queremos, aceptar lo que vemos (tanto si nos gusta como si no) y aprender de ello; eso sí, con amabilidad, sin herir a los demás ni a nosotros mismos.

 

Sería una tontería insultar o agredir al espejo porque no nos gusta la imagen que vemos, ¿verdad?

 

Paradójicamente es lo que hacemos a diario cuando echamos la culpa a los demás de lo que nos ocurre.

 

Y juzgamos…, reprochamos…, criticamos… e, incluso, desvalorizamos al otro con la finalidad inconsciente de protegernos (se activa una especie de sistema inmunológico mental).

 

Por eso yo, hace tiempo, estoy trabajando en instalarme mecanismos de atención consciente, para que me recuerden con frecuencia aquello de...

 

"cuando señalas con un dedo a alguien, recuerda que tres dedos apuntan a ti"

 

No es nada fácil. Todavía caigo en ello con cierta frecuencia.

 

Requiere dedicar tiempo a la reflexión, a escribir, a re-enfocar cómo interpreto lo que ocurre, permitirte recaer en algo que ya pensabas superado (como me ha sucedido en este Congreso), sabiendo que todo ello forma parte del camino de la mejora personal y profesional.

 

Y no significa que yo sea culpable (o mejor, responsable) de lo que me ocurre, sino que es fundamental que conozca, que sea consciente, cómo estoy interpretando lo que me sucede (dentro y fuera de mí) y qué emociones experimento tras esa interpretación.

 

En el fondo no es tan complicado, ya que mis sentimientos dependen de si mi perspectiva está enfocada desde “el amor” o desde “el miedo”, hacia mismo y, por extensión, hacia los demás.

 

Porque el amor es incluyente, integrador, comprehensivo, abrazador, unificador.

 

Y el miedo es excluyente, destrozador (trocea), seleccionador, etiquetador, asfixiador, separador.

 

Pero no nos confundamos, cuando hablo de amor me refiero a respeto, libertad, confianza, aceptación, abundancia, aprecio, soltar, gratitud, empatía, sostener, flexibilidad, autoestima...

 

En cambio desde el miedo hablo de apego, dependencia, sumisión, servilismo, autoritarismo, desvalorización, agresividad, prepotencia, culpa, desconfianza, abuso, aguantar, rigidez, megalomanía…

 

Aunque todo ello se despliegue de manera automática e inconsciente, pasando desapercibido a nuestros ojos.

 

Precisamente aquí recae el trabajo de superación de uno mismo, de una misma. En hacer consciente lo inconsciente.

 

Y esto, querido/a lector/a, no tiene absolutamente nada que ver con los conocimientos técnicos, ni tecnológicos, ni digitales, ni de social media, ni de robotización, ni de marketing digital, ni de finanzas, ni de ninguna posición jerárquica.

 

Conocimientos que son necesarios pero no suficientes para poder progresar y ser realmente feliz en la vida. No sé si me explico.

 

Pero bueno, no te creas nada. Hoy estoy un poco confuso. Prueba y experimenta tú mismo, tú misma.

 

¿Y tú, crees que la causa de tu malestar está realmente ahí fuera?

Sigue, descubre, conoce, contacta con Juan Pedro 

Suscríbete al blog 

si no quieres perderte

ningún post, video o podcast consigue gratis 

el ebook "Excelencia profesional y organizacional saludable"

con +100 páginas.

Juan Pedro Sánchez es Miembro de

Suscríbete al blog

si no quieres perderte ningún post, video o podcast y consigue gratis el ebook "Excelencia profesional y organizacional saludable"

con +100 páginas.​

Suscríbete al blog

si no quieres perderte ningún post, video o podcast y consigue gratis el ebook "Excelencia profesional y organizacional saludable" con +100 páginas.​

Marca Personal creada por