El RETO, una historia del futuro

Juan Pedro Sánchez - EL RETO, una historia del futuro

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Juan Pedro Sánchez es una Marca que forma parte de AMCES (asociación española de mentoring) y EMCC (asociación europea de mentoring y coaching). 

La Tierra. Año 2067.  

 

Sesión de Historia, en EEUU (Escuela de Empresarios Útiles al Universo).

 

“La historia es fundamental para poder entender dónde estamos ahora y por qué gestionamos empresas como lo hacemos actualmente”, dijo el facilitador a modo de apertura de la sesión.

 

Hizo una breve pausa, y continuó.

 

-Hoy la mayoría de empresas son prósperas porque hacen una gestión integrativa de resultados, estrategia, tecnología, objetivos y personas (RETOP).

 

-Sin embargo, aún siendo todos los elementos importantes para el éxito, lo prioritario es la persona, puesto que sin personas las empresas no tendrían sentido.

 

-Las empresas no serían más que cuatro paredes y alguna máquina totalmente estéril sin nadie que la maneje, sin atención al cliente, sin nadie que compre.

 

-Ese es el RETO, entender que las personas somos el centro de toda organización, y así no "descentrarse" del objetivo principal que es satisfacer las necesidades de unos y otros.

 

-En esto se basa la verdadera generación de riqueza, y desviarse de ello es "pan para hoy y hambre para mañana".

 

-Y cuando digo "PERSONAS" me refiero a TODAS las personas: clientes, empleados, directivos y accionistas, y por ese orden.

 

-Por supuesto sin resultados tampoco hay viabilidad, pero haciendo una gestión integrada (en vez de desintegrada), los resultados son una consecuencia indirecta.

 

-Necesitamos personas que arriesguen su dinero para crear empresas, personas que investiguen, desarrollen e innoven en tecnología, y personas que trabajen junto a los empresarios (que también son personas) para, entre todos, conseguir resultados.

 

-Nadie es más que nadie, pero tampoco menos. Creer lo contrario es un error garrafal de base.

 

-Sin embargo, hace 50 años las personas sí se creían unos más que otros, y otros menos que unos.

 

-Había empresarios que se creían más importantes que los trabajadores que contrataban.

 

-Otros trabajadores se creían menos importantes que los empresarios para los que trabajaban.

  

-Ello generaba rencillas, envidias, rencores y resentimientos.

 

-Y eso creó “falsas asimetrías perniciosas”, muy contraproducentes para la salud de personas y organizaciones.

 

-¿Y por qué se producían esas creencias falsas o limitantes?, -preguntó uno de los asistentes a la sesión de historia.

 

-Vivían un paradigma erróneo que se transmitía a través de la educación –apostilló rápidamente el facilitador.

 

-Todos, empresarios y trabajadores, tenían una visión polarizada, dual y “destrozadora” (veían en trozos separados la realidad).

 

-Tecnología, objetivos, resultados, personas y estrategia (TORPE) eran percibidos como aspectos independientes, incluso "males necesarios" decían algunos refiriéndose a las personas o la tecnología.

 

-Además, trabajadores y empresas tenían la percepción de pertenecer a "bandos" diferentes, como si fueran enemigos. Eso lo complicaba todo.

 

-Se obsesionaban con los resultados, obviando los medios, cayendo así en el servilismo obsesivo compulsivo por encima de todo y todos.

 

-Eso provocaba que se distrajesen a menudo del verdadero objetivo (servir) y se descuidara la estrategia, la tecnología, o las personas. Especialmente éstas últimas.

 

-Por eso casi nadie era capaz de ver que, progresivamente, objetivos y resultados se tornaban más difíciles de conseguir debido a una mala elección de la estrategia, un mal uso de la tecnología y al desgaste o la desmotivación de las personas.

 

-Nadie caía en la cuenta que las personas no solo somos racionales y lógicos (a modo de robots), sino también emocionales y sociales.

 

- Los tres aspectos (racional, emocional y social) son fundamentales para un compromiso auténtico con la organización, el uso de la tecnología o la adhesión a la estrategia.

 

-La mayoría de empresarios y directivos, creyendo que solo somos racionales, ofrecían dinero como único pago a las personas (y algunos ni eso, ya que pretendían pagar solo con "aprendizaje").

 

-Muy pocos eran conscientes de que solo el dinero no es suficiente para sostener la motivación durante varios meses o años.

 

-¿Y cómo puede ser que nadie viera que las personas también somos emocionales y sociales, y que si no se satisfacen estas cuestiones no podemos funcionar al 100%?, -preguntó una aspirante a empresaria útil al universo.

 

-Bueno, algún empresario sí que se dio cuenta, pero hizo trampa y le salió mal.

 

-Quiso satisfacer el aspecto emocional y social de sus colaboradores a costa del salario económico. Eso tampoco funciona.

 

-Necesitamos satisfacer aspectos materiales, emocionales y sociales. El paradigma biopsicosocial actual es el más alineado con la realidad del ser humano, que además incluye el descanso, como ente consistente y poderoso, para la productividad de verdadera calidad.

 

-Por eso el éxito empresarial auténtico se produce cuando se integran todos estos aspectos, sin excluir ninguno: objetivos, resultados, estrategia, tecnología y personas son un todo inseparable.

 

-Es una falacia muy tóxica creer lo contrario, tened mucho cuidado con eso.

 

-Hace 47 años, en 2020, se extinguieron todas las empresas que siguieron haciendo una gestión “destrozada” de esta meridiana realidad que conocemos hoy tan evidente.

 

-La “tozudez” de algunos directivos por ahorrarse salario económico, emocional o social (creyendo que ello no tenía importancia), supuso un "meteorito intangible" que acabó con los “empresaurios” de aquella época.

 

-O sea que no supieron adaptarse –dijo uno de los aspirantes que escuchaban atentamente.

 

-Así es –contesto el facilitador. -Aunque yo diría más bien que se resistieron a evolucionar. A los seres humanos nos cuesta mucho abrirnos a nuevas formas de ver debido a un mecanismo de protección mental inconsciente.

 

-Nuestro cerebro busca confirmar constantemente su esquema mental seleccionando datos y hechos que lo confirman, y obviando aquellos que lo refutan. Este fenómeno mental se llama “sesgo de confirmación”.

 

-Cuando eres consciente de ello es más fácil adaptarse a nuevas formas de ver. Poco a poco, eso sí.

 

-¿Alguna otra pregunta o duda? –dijo el facilitador.

 

-¿Por qué insistían en hacer esa gestión “destrozada” de la realidad? –Preguntó otro aspirante a empresario útil al universo.

 

-Porque se producía una espiral negativa que, a través del sesgo de confirmación, ratificaba las formas de pensar de la época. Me explico –contestó el facilitador.

 

-Al descuidar los aspectos esenciales de las personas, éstas se “descentraban” e impulsadas por emociones como la sensación de injusticia, la rabia o la desmotivación, terminaban desidentificándose con su jefe y con la empresa en su conjunto. Eso alejaba a unos de otros.

 

-Lo que a su vez provocaba una progresiva reducción del compromiso con la excelencia, con la creatividad y la iniciativa, que se traducía en comportamientos negativos y de baja productividad por parte de los trabajadores (y de algunos mandos intermedios).

 

-Estos comportamientos, que eran observados por los directivos de la época, corroboraban su idea distante de los trabajadores, y trataban de pagar lo mínimo posible como protección.

 

-Lo que a su vez confirmaba, en la mente de los trabajadores, que ellos tenían que esforzarse menos (lo justo para que no los despidiesen) y protegerse a su vez, porque se sentían explotados o manipulados.

 

-Y así se perpetuaba una situación que terminó por ser insostenible.

 

-Todo ello agravado por una nula o mala comunicación. Ya que cuando se decidían a hablar ya era demasiado tarde, puesto que no lo hacían de forma saludable sino “explotando” después de mucho tiempo en silencio.

 

-Pero para eso sirve la historia, queridos aspirantes a empresarios útiles al universo, para intentar corregir los errores, que vistos en perspectiva tiene mayor nitidez.

 

Con esta historia del futuro, ¿o el futuro de la historia?, lo podemos reflexionar tranquilamente.

 

Y es que 2018 es el año en el que El "RETO" de toda organización (sostenible) es hacer esta gestión integrativa en la que las personas sean el centro.

 

¿Vas a evitar tu "meteorito intangible" o te arriesgas a desaparecer en 3 años?

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