5 hábitos que destrozarán tu equipo

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Ha llovido mucho desde el taylorismo y su organización científica del trabajo (más de cien años), sin embargo en muchas empresas todavía se arrastra esta "cultura" de forma inconsciente.

 

El taylorismo es un sistema de trabajo orientado a mejorar la productividad a través del análisis pormenorizado de todos los aspectos relacionados con el trabajo operativo.

 

Y eso está bien, pero no podemos olvidar el contexto en el que se produjo: la segunda revolución industrial a finales del siglo XIX.

 

Es por ello que, tomando como referencia la "perfección" de las máquinas, surgió el interés por organizar el trabajo de forma que los elementos técnicos y humanos se integrasen perfectamente.

 

Se trataba de generalizar la forma de trabajar de las máquinas a la conducta de las personas.

 

La contribución de Frederick Taylor fue complementada con la de Henri Fayol, más centrado en la administración y funciones de la empresa (técnica, comercial, financiera, seguridad, directiva...).

 

En cualquier caso no podemos olvidar que se trata de una organización del trabajo muy pensada para el sector industrial.

 

El modelo taylorista ha sido (y es) imitado en cualquier tipo de organización no industrial, incluyendo el sector servicios, con la creencia irracional de estar contratando a alguien que hará, tal cual, todo lo que queramos y cómo queramos, de forma automática e independiente de aspectos bio-psico-sociales.

 

Si además tenemos en cuenta que esta forma de trabajar estaba pensada en una época de mayor estabilidad laboral, sin apenas globalización, con poca necesidad de flexibilidad, de reinvención, de innovación, de creatividad o de diferenciación continua como ahora...

 

...creo que actuar desde la misma "rigidez" en un contexto socioeconómico y laboral diferente, con una importante diversidad cultural y generacional, con unas necesidades psicosociales diferentes, es de poco sentido común y mucha ingenuidad por nuestra parte.

 

Es como tratar de conducir un vehículo, de la misma manera por autopista que por montaña, ya que nos vamos a dar la torta antes que después.

 

Eso sí, seguramente le echaremos la culpa al terreno, al vehículo, al tráfico, a la lluvia, etc.

 

Parece que hemos consensuado en llamar a la época actual "VICA" (volátil, incierta, compleja y ambigua), donde necesitamos que los trabajadores den lo mejor de su talento sin que se lo pidamos, que vayan más allá de su rol (conductas extra-rol), que sean embajadores de marca y que se comprometan con los objetivos.

 

El problema que veo es que existe una esquizofrenia (escisión mental) en muchas organizaciones actuales, al querer que las personas den lo mejor de sí, con iniciativa y proactividad, mientras los lideramos con rigidez, siendo incapaces de delegar y realizando micro-supervisiones de su trabajo.

 

Hace unos días, por ejemplo, un ingeniero de gran talento, iniciativa y motivación, me decía cómo estaba buscando activamente otra empresa para trabajar porque en la actual, su CEO tiene la  costumbre de dedicar un par de horas al día a echar la bronca a grito pelado.

 

Es una lástima, porque el talento se le va constantemente (él mismo así lo reconoce) y ni siquiera se pregunta por qué, de una manera reflexiva y autocrítica.

 

Desde mi perspectiva como psicólogo organizacional y mi experiencia de más de 25 años en empresas, estos son 5 hábitos que pueden destrozar (y lo harán) tu proyecto, equipo o empresa tal cual gota malaya:

 

 

  1. Exige mucho a tu equipo y usa solo la nómina como moneda de cambio.
  2. Obvia los sentimientos y trata a las personas como si fueran máquinas.
  3. Diles que no pierdan ni un minuto de su tiempo (que te cuesta mucho dinero) y luego dedica 2h diarias (40h. al mes) a parar su trabajo para echarles la bronca.
  4. Anima a tu equipo a que muestre iniciativa y si al hacerlo se equivoca, repróchale duramente sus errores (si puede ser en público mejor).
  5. Repite a diario a tu equipo que en tu empresa es muy importante respetar las normas y luego sáltatelas tú cuando quieras y como quieras. 

 

Poco a poco, y sin que te des cuenta, se irá deteriorando la motivación y el compromiso, desapareciendo cualquier atisbo de entusiasmo, hasta que se rompa la confianza.

 

A partir de ahí tendrás un equipo de personas más focalizadas en buscar oportunidades de trabajo en tu competencia, y largarse lo antes posible, que en aportar soluciones innovadoras al cliente.

 

¿Cómo revertir esta situación?

 

Fácil. Solo tenemos que darle la vuelta a los puntos anteriores y llevarlos a su versión positiva:

 

  1. Exige mucho a tu equipo y dale mucho a cambio (salarios de diferente cualidad).
  2. Las personas somos seres racionales, emocionales y sociales (en el trabajo también).
  3. Sé coherente. Lo creas o no, el líder es la persona más observada por los demás.
  4. Iniciativa y errores van de la mano. Usa los segundos para aprender, no para agredir. 
  5. Si tienes normas, y son importantes, cúmplelas tú también. O cámbialas.

 

¿Con qué prácticas tienes más probabilidades de fidelizar a tu equipo?

 

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