¡Que no te lamente estirar la mente!

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La semana pasada clausuramos una nueva edición de uno de mis talleres estrella en el ámbito educativo "Claves para desarrollar tu Inteligencia Emocional".

 

Es un taller dirigido a docentes y educadores (padres y madres) que trabajo mucho gracias al "boca-oreja" (el boca a boca es otra cosa), ya que no suelo hacer publicidad.

 

En este caso me gustaría señalizar un par de aspectos que creo han constituido la verdadera "llave de acceso" a la puerta interior del cambio de los asistentes al taller.

 

Y aunque la mayoría de las personas que asisten a mis talleres saben que el proceso de mejora es eso, un proceso que como tal lleva tiempo y paciencia, siempre hay quien espera "fórmulas mágicas".

 

Yo digo que lo que ofrezco son "fórmulas magícas", es decir propuestas “majas”, retadoras, interesantes, útiles y, sobre todo, viables. La mala noticia es que llevan trabajo.

 

La buena noticia es que se produce un efecto muy interesante cuando las personas restamos rigidez a nuestra mente para dar cabida a otros puntos de vista diferentes al nuestro:

 

Hablamos de flexibilidad mental.

 

Se abre un nuevo mundo lleno de nuevas posibilidades delante de nosotros.

 

No porque tengamos que renunciar a nuestro punto de vista (que también es muy válido), sino porque lo complementamos, lo agrandamos y lo enriquecemos.

 

Esto nos da mayor amplitud de acción y, por tanto, mayor posibilidad de resultados distintos.

 

El segundo aspecto que supone un nuevo "descubrimiento" es la introducción hacia el final del curso (antes podría ser contraproducente) de una herramienta muy potente:

 

El "sentido del humor" como fortaleza.

 

El sentido del humor, lejos de parecer poco serio o útil, sirve (entre otros beneficios) para trascender problemas y situaciones complicadas, con mayor perspectiva y creatividad.

 

Ello nos permite ver más allá de "nuestras narices" (ver foto) cambiando la mirada.

 

Como dijo el gran Wayne Dyer, "cuando cambias la forma de mirar las cosas, las cosas que miras cambian".

 

Porque cuando nuestra forma de mirar es diferente, inmediatamente la proyectamos a nuestro alrededor provocando un cambio de clima percibido por las personas que nos rodean.

 

Ello, a su vez, produce cambios de comportamiento en los demás de forma progresiva en la misma dirección.

 

Tanto la flexibilidad mental como el sentido del humor, bien usados, son dos extraordinarias herramientas que nos permiten crecer a nivel personal, interpersonal, como equipo y como empresa.

 

¿Te apuntas a este reto tan saludable como rentable?

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